Recuerdo que una amiga francesa me contaba, muerta de risa, el comentario de una española a la que acompañó a visitar el palacio de Versalles. Cuando ella, estupenda “Cicerone”, le animaba a contemplar la riqueza de los techos, los suelos, la pulcritud de los jardines... sólo obtenía una respuesta… “así pasó lo que pasó”…. Y es que el lujo, su admiración y su sola existencia, han sido causa de amores y desamores y de alguna que otra Revolución.
Foto google: ilustración del majestuoso Palacio de Versalles, símbolo del lujo francés de la época
Hoy parece que esa “revolución” se está viviendo en las mismas entrañas del sector del lujo. Se replantean sus fundamentos, su bondad y hasta el sentido de su existencia. Pero, en realidad ¿qué es el lujo? En la era de la democracia y la igualdad ¿no es el lujo un elemento anacrónico cuya pervivencia sorprende?
Foto Gucci: imágenes de la nueva campaña de la firma de lujo
