No me cansaré nunca de escuchar cómo pasaba mis bisabuelos sus vacaciones en la villa de Sarrià, un municipio que más tarde fue anexionado a la ciudad condal y que conforma ahora el barrio en el que resido.
Para ellos era toda una excursión cruzar la ciudad desde el PºSan Juan y subir la aparentemente empinada colina de Collserola hasta la casa que tenían cerca de lo que es ahora la Ronda. Pasaban horas y horas para llegar a hacer lo que ahora no toma ni 10 minutos en moto. Y, una vez allí, instalarse para pasar todo el verano desconectados de los tranvías, de los mercados y del ruido de la ciudad en general.
FOTOGRAMA de la película Vacaciones en Roma (1953): Audrey Hepburn sobre una vespa 50 años más tarde y en Roma, pero me encantan el pañuelito y las mangas enrolladas
Esto último no ha cambiado, la mayoría seguimos aprovechando las vacaciones para desconectar de la civilización. Seguimos eligiendo viajar, aunque seguramente haciendo un recorrido más largo que el que hacían mis ancestros. Seguimos haciendo maletas, llenándolas de 'por-si-acasos' y cargándolas en maleteros, porta-equipajes y bodegas de distintos medios de transporte... Salvo si viajamos en avión que cuidamos un poco más la carga y el contenido... Pero en general, pensaba que la mayor diferencia entre la manera de viajar de nuestros antepasados y la actual nuestra radica en cómo vestirse para la ocasión.
FOTOGRAMA de la película Atrapa a un Ladrón (1955): Cary Grant y Grace Kelly -en total pink - en coche por la Riviera francesa

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